9. Sesiones del psicoanálisis (consulta)
Hay dos trabajos que se desarrollan en un tratamiento psicoanalítico: el trabajo del paciente y el trabajo del psicoanalista.
El trabajo del paciente: Consiste en hablar lo más libremente posible. Es lo que llamamos asociación libre. Generalmente, en una conversación habitual entre amigos o conocidos, vamos censurando ideas que nos vienen a la cabeza, las dejamos de lado porque nos desviaron del hilo de la conversación o por otros motivos. Sin embargo, en una sesión de psicoanálisis, se trata de decir todo lo que surja en nuestro pensamiento.Como si el paciente fuera un observador imparcial que según van apareciendo las ideas, las va traduciendo en palabras, sin juzgarlas, sin callarlas porque le dé vergüenza, pudor, porque piense que la idea surgida es una tontería, etc. Todas esas frases son frases de la censura para no decir algo que es importante. Tenemos que saber que enfermamos por un conflicto que hemos querido olvidar, que hemos reprimido, al querer sacarlo a la luz con el tratamiento, surgen resistencias, pero ningún enemigo puede ser vencido en ausencia, por eso es muy importante cumplir esta regla analítica y no ocultar aquello que surja en nuestra mente durante la sesión.
El trabajo del analista: El analista tiene que escuchar. Nadie escucha a nadie hoy en día. Y si no escucho, no sé con quién hablo, a quién me dirijo. A diferencia de la psicología o la psiquiatría, que según la descripción de unos síntomas hacen un diagnóstico y en base a ese diagnóstico aplican un tratamiento estándar, el psicoanálisis no actúa así.
Cada tratamiento es singular, el psicoanálisis de un paciente con depresión no se parece en nada al de otro que aparentemente tiene el mismo diagnóstico. Marañón ya decía: No hay enfermedades, sino enfermos. Cada paciente vive su enfermedad de una manera peculiar y exclusiva. Por eso no sirven los moldes. Cada paciente es único. Primero el psicoanalista tiene que saber quién habla, quién es ese paciente, cuáles son sus miedos, lo que le pone contento y lo que le entristece, cuáles sus relaciones fundamentales, a quién escucha, cómo piensa la realidad. Y para ello tiene que hablar y ser escuchado.
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