12. Etapas del desarrollo psicosexual según Freud.



Freud concibe el desarrollo psicológico como una secuencia de cinco etapas, que van desde el nacimiento hasta la pubertad. El individuo va superando las distintas etapas.


Las tres primeras etapas, reciben su nombre de las partes del cuerpo en las que el niño obtiene placer y satisfacción. Estas tres etapas abarcan los cinco o seis primeros años de la vida, en los que según la concepción freudiana tiene lugar el desarrollo de la estructura básica de la personalidad. La esencia y la base de la personalidad se fijan en estos años, siendo pocos los cambios que se pueden realizar en años posteriores. Sugirió que si los niños recibían gratificación de más o de menos durante cualquiera de estas etapas, se encontraba en riesgo de fijación (un estancamiento del desarrollo que puede afectar a la personalidad adulta). La enfermedad psicológica en la vida adulta se expresa con un retroceso a alguna etapa ya superada por el individuo con las manifestaciones de placer propias de ella. Los bebés cuyas necesidades no se satisfacen durante la etapa oral, cuando la alimentación es la fuente principal de placer, pueden convertirse en mordedores de uñas o desarrollar personalidades críticas “mordaces”. Una persona que, durante su primera infancia, recibió un entrenamiento de esfínteres demasiado estricto puede fijarse en la etapa anal. Es posible que este tipo de persona sea obsesivamente limpia, rígidamente aferrada a horarios o rutinas, o bien ser rebeldemente desordenada.


En la etapa fálica tiene lugar el Complejo de Edipo, que supone un serio conflicto entre los deseos libidinosos del niño y la represión del adulto que impide la satisfacción de esos deseos. 


En la etapa latente, se apaciguan los impulsos y deseos sexuales, quedando en estado enmascarado, sin desaparecer. El niño durante los años de esta etapa vuelca su interés en el mundo externo, la vida en familia, el colegio y las relaciones y juegos con los iguales. Los alumnos de la etapa de Educación Primaria se encuentran en esta fase.


Con la llegada de la pubertad, los impulsos y deseos sexuales, que estaban inactivos, vuelven a surgir con fuerza, determinando en gran medida la actividad psíquica del adolescente. Los impulsos sexuales deberían ser canalizados en forma socialmente aceptable y orientarse hacia la identidad sexual y la satisfacción sexual propias de la vida adulta. 








 

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